Control biológico de plagas

Una de las amenazas de una cosecha es una plaga, un problema casi inevitable y que es imprescindible abordar de inmediato si no se quiere perder todo el trabajo y el dinero invertido. Existen varias maneras de lidiar con esta situación y una de ellas es por medio del control biológico.

 

Cada vez es más complejo controlar las plagas con productos químicos. Ya las personas están conscientes de la diferencia entre un producto químicamente tratado y uno menos contaminado, por eso muchos agricultores se han animado a migrar a métodos más biológicos.

 

Uno de los primeros pasos para apropiarse del control biológico de plagas consiste en ir eliminando las aplicaciones de pesticidas en un periodo de tiempo determinado. Esto implica que el agricultor se proponga no comercializar sus productos hasta que estén libres de los efectos químicos.

 

Con el control biológico se pretende contener las plagas por medio de enemigos naturales. O sea, se trata de utilizar otros insectos que son depredadores de la plaga y no perjudican la plantación. El control biológico es una herramienta sobre todo preventiva y que quienes la emplean correctamente han logrado excelentes resultados con sus cosechas. Con este mecanismo es posible evitar los plaguicidas que tanto daño le hacen a los productos.

 

Estos químicos, que son variados y se usan con fines diferentes pueden incluso dejar de ser eficaces pues las plagas logran hacer resistencia luego de usarse durante mucho tiempo. Además, dañan el desarrollo vegetativo de la planta, así como su crecimiento.

 

La toxicidad que producen los químicos en los alimentos puede perjudicar la salud humana, aunque el producto a simple vista luzca en buen estado. Se trata, además, de serios contaminantes del medio ambiente pues perjudican las aguas naturales debido a lluvias o riegos que los llevan hasta los ríos, lagos, aguas subterráneas y mares.

 

Los resultados de los agricultores que han migrado a modos no tóxicos de producción demuestran que trabajar con polinizadores, depredadores y parasitoides contribuyen a la producción de alimentos más saludables, además, han logrado controlar mucho mejor la amenaza de la plagas a sus cultivos.