El viento también es energía

Por suerte para el planeta y, por ende, para sus habitantes, además del petróleo existen otras formas de producir energía. Muchos científicos que no ocupan su tiempo en fabricar armas de exterminio masivo se han dedicado a investigar cómo producir energía sin emitir tantos agentes contaminantes al medio ambiente. Y existen muy buenas experiencias.

Lo mismo que los autos eléctricos para el transporte, son los molinos de viento para la producción de energía eléctrica. Esta tecnología llegó a España para quedarse y aún existen problemas en el funcionamiento de estos complejos generadores, se persiste en mantener su uso e incrementarlo.

Claro que además de las intenciones de protección de la atmosfera de estos intentos también tienen el objetivo de ahorrar dinero y sortear complicaciones legales relacionadas con la contaminación. Pero no importan los motivos sino los resultados.

La energía eólica es bien visible, es decir, no la energía sino sus generadores. Pues desde grandes distancias se pueden ver las enormes estructuras que hacen posible la transformación del viento en energía.

En cuanto a las cifras sobre cómo se realiza este proceso en el país se puede decir que esta tiene resultados alentadores en este sentido. La capacidad de España es de aproximadamente 23.000 MW, aunque esta cifra se ha mantenido casi estática desde hace unos años

En el año 2014 la energía eólica resultó en España ser la segunda fuente de generación de energía.

También se pueden consultar las estadísticas y situaciones de otros países del área.

Bélgica, por ejemplo, tiene la dificultad de no contar con el espacio físico para sacarle el mayor provecho a esta tecnología. Pero ante esta situación, tienen previsto instalar molinos en una isla artificial.

A la cabeza del uso de la energía eólica está Estados Unidos. En ese país se generan 60.000 MW. Claro, a diferencia de los belgas, los norteamericanos no tienen que invertir en islas artificiales, simplemente les sobra terreno para instalar estos campos eólicos, no obstante es una opción que no han descartado.

Y más allá de su grandísimo aporte al desarrollo sostenible, hay que aclarar que estas estructuras son, además, hermosas y le dan una magia tremenda a los paisajes.