La triste realidad de muchos: la hambruna

Uno de los flagelos más grandes que padece la humanidad actualmente es la hambruna. La falta de alimentos básicos (agua potable, pan, leche, trigo, carne…) está asociada a diversos factores entre los que se encuentran los desastres climatológicos, las guerras y las malas políticas públicas. En el post de hoy quisiera reflexionar sobre este tema ya que, según Proyecto Hambre, de la Organización de Naciones Unidas (ONU), la cifra de muertos por hambre en el mundo asciende cada año, a pesar de los ingentes esfuerzos de diversos organismos no gubernamentales.
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Es una verdadera vergüenza que en pleno siglo XXI se sigan perdiendo vidas humanas porque los alimentos no se produzcan correctamente o no se distribuyan entre los más necesitados. Los niveles de desnutridos en determinadas zonas de América Latina, África y Asia son alarmantes. Las muertes por desnutrición constituyen una de las más crueles ya que al ser humano le toma meses perder todos los nutrientes que su cuerpo ha acumulado. No obstante, en el caso de los menores de edad esta situación es más dramática ya que sus cuerpos aún no están del todo desarrollados y sufren con más facilidad y rapidez los embates de la hambruna. Es por ello que las cifras de muertos por hambres se engrosan con mayor frecuencia con niños que con adultos.
Entre los flagelos asociados a la hambruna se encuentra en primer lugar la pobreza extrema. Las familias asentadas en zonas de extrema pobreza lo logran obtener de ninguna manera los alimentos necesarios para hacer que los miembros de su prole coman y sobrevivan. Es claro que los niños, las mujeres embarazadas y los ancianos sean los primeros en resentirse ante este panorama.
No obstante, las hambrunas han tenido apariciones cíclicas en la Historia de la humanidad. Por ejemplo, en la Biblia, un libro muy importante en la religión católica y referente histórico para muchos, se menciona una hambruna que asoló a Egipto por siete largos años. Este episodio, del que no se tienen pruebas históricas actualmente, se narra en el capítulo de Génesis, al principio de la Biblia (también llamadas sagradas escrituras).
En países europeos también la hambruna ha hecho estragos. Por ejemplo, durante el gobierno del dictador español Francisco Franco los ibéricos libraron la Guerra Civil Española, que trajo consigo una falta de alimentos en los sectores más pobres de la sociedad. La precaria situación económica que azolaba al país se vio representada en la mesa de los más pobres.