Todo la carne de laboratorio

El pasado 5 de agosto aparecía una noticia bomba: la primera hamburguesa producida de manera artificial era consumida en directo para la televisión.

A pesar de parecer ciencia ficción ningún animal se había criado y sacrificado para obtenerla.

Se trata de carne cultivada en un laboratorio por un equipo de la Universidad de Maastrich, encabezados por el científico Mark Puesto. Después de 5 años de experimentos han llegado a producir fibras de tejido muscular de vacuno a partir de la extracción de células madre del hombro de una vaca.

En cualquier tejido o órgano encontramos un conjunto de células madre que al dividirse pueden diferenciarse y formar nuevas células específicas de aquel tejido y así lo van renovando, impidiendo un envejecimiento prematuro.

El equipo del doctor Puesto va aillar un conjunto de estas células madre del músculo de una vaca y las replicaron en el laboratorio aportando los nutrientes necesarios para su desarrollo. Así consiguieron que se dividieran en pequeños fajos y fueron replicando el procedimiento hasta obtener la cantidad suficiente para producir la primera hamburguesa sintética de la historia.

Lejos de tratarse de un hecho anecdótico, las consecuencias de este hallazgo pueden tener un fuerte impacto en la sociedad.

Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) la demanda de carne al mundo no para de crecer y las proyecciones son que se incrementará de manera espectacular en las próximas décadas.

Así pues afirman que el cultivo de carne al laboratorio puede alimentar de una manera más sostenible una población que crece de manera exponencial, puesto que es un procedimiento mucho más eficiente que el método tradicional. Una vaca necesita consumir 1 kg de proteína vegetal para producir sólo unos 150 gramos de proteína animal.

La cría de ganado ocupa grandes zonas en todo el planeta y al tratarse de animales rumiantes liberan grandes cantidades de metano a la atmósfera durante su digestión, el que incrementa en grande mide el efecto invernadero.

No se prevé que se pueda comercializar carne de estas características hasta de aquí a unos 10 o 20 años, según los responsables de Cultured Beef tal y cómo se conoce el proyecto, puesto que los costes para producir una sola hamburguesa han sido de 250.000 €, aportados por uno de los cofundadores de la empresa Google.

A pesar de que se ha presentado como un adelanto esperanzador habrá que ver como se desarrolla este proyecto. Anteriormente la Revolución Verde y los organismos modificados genéticamente también se anunciaron como herramientas con las que se podría acabar con la hambre en el mundo y finalmente sólo han servido para enriquecer la industria alimentaria que los produce.

Para disminuir la huella ecológica de nuestra dieta sería suficiente al reducir el consumo de proteína animal de una manera razonable.